¿ Qué es la lumbalgia ?

La lumbalgia es el dolor de la parte baja de la espalda o zona lumbar que se origina por distintas causas y se presenta de diferentes formas:

El estrés, las malas posturas y los esfuerzos repetidos, están en el origen de la mayor parte de las lumbalgias, debido a que favorecen las lesiones musculares (contracturas y espasmos), las lesiones discales (hernias y protusiones) o las lesiones articulaciones de la columna (síndrome facetario, anterolistesis, etc..).

En ocasiones, el dolor lumbar, puede tratarse de un síntoma reflejo de problemas viscerales (inflamaciones intestinales, gastritis, problemas de riñon…), como también puede estar causado por tumores o enfermedades reumáticas.

En las lumbalgias, el dolor puede presentarse de diferentes maneras y estar o no acompañado de impotencia funcional, es decir, de limitación en el movimiento normal de la columna. El dolor puede concentrarse en un punto, irradiarse hacia la pierna, tomar forma de cinturón, ser continúo o desencadenarse por un movimiento. Al mismo tiempo, puede impedirnos flexionar la columna o ponernos derechos, dificultar los giros en la cama o hacer imposible pasar un par de horas sentado, visitar un museo o ir de compras.

Toda esta variabilidad en el cuadro de la lumbalgia es debida a la cantidad de elementos musculares y articulares que pueden desencadenar el dolor. Por eso, la mayoría de las lumbalgias se diagnostican como inespecíficas y de origen mecánico o musculo-esquelético.

Uno de los cuadros de lumbalgia más habituales, lo padecen personas que diariamente pasan mucho tiempo sentados y para las que mantenerse de pie un rato y especialmente de pie sin moverse o moviéndose poco, pude llegar a ser imposible. Esto es debido, a que la posición en cuatro favorece el acortamiento de la musculatura anterior de las caderas y lumbares, principalmente cuádriceps y psoas. De forma que al pasar a la posición de pie sea difícil vencer este acortamiento  y para ponerse derecho la musculatura posterior del tronco se ve obligada a trabajar constantemente provocando una hiperlorsosis y una sobrecarga lumbar con el correspondiente dolor.

Si la zona lumbar no está convenientemente estabilizada o protegida por la musculatura, las estructuras de la columna y especialmente los discos, pueden sufrir daños durante los esfuerzos más leves. La estabilidad del tronco y por lo tanto su protección, depende del sistema muscular formado por transverso abdominal, suelo pélvico y diafragma, cuya actividad esta automatizada y responde a los apoyos de los pies en el suelo, la posición de la cabeza, la respiración y el estado físico global.

Por todo ello, podemos afirmar que:

  • La mejor prevención es evitar los movimientos bruscos, adoptar buenas posturas y mantener la musculatura en buenas condiciones
  • el mejor tratamiento consiste en mejorar las fuerzas de estabilización lumbar, equilibrando la musculatura y recuperando o aprendiendo a moverse siguiendo las normas de la higiene postural.

Debido a la dificultad para determinar qué musculatura o estructura es la principal causante de cada lumbalgia, y considerando que la mayor parte de los procesos implican a varios elementos, la gimnasia y la actividad física han sido descritas y avaladas por numerosos estudios científicos como uno de los tratamientos más eficaces.

Un trabajo físico que para ser efectivo debe:

  • Actuar sobre todas las estructuras musculares y fasciales relacionadas con las lumbares, atendiendo a su fisiología (tónica o dinámica) y a su distribución en cadenas por el cuerpo.
  • Restablecer los mecanismos de estabilización lumbar y pélvico, que aseguran la protección de las estructuras lumbares ante los esfuerzos y la postura sentada.